Escuchá el programa
El jueves 3 de junio la mexicana Ana Francis Mor, presentó en Neuquén su "Manual de la buena Lesbiana".
Te invitamos a escuchar algunas de las interesantes cosas que compartió durante la actividad.
+Descargá el programa
+"El mundo está incompleto sin nuestras historias", 8300 Web
Mostrando entradas con la etiqueta otras historias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta otras historias. Mostrar todas las entradas
domingo, 6 de junio de 2010
domingo, 21 de marzo de 2010
¡BASTA DE LESBOFOBIA!
Escuchá el programa Nº 42 de Sin Closet
Sin Closet le dice BASTA A LA LESBOFOBIA, JUSTICIA PARA NATALIA GAITÁN, FUSILADA POR SER LESBIANA.
Además, te invitamos a escuchar una entrevista a la escritora Flavia Cómpany, con palabras que nos hablan de otras escrituras posibles, de esos amores que no se nombran, de amores entre mujeres, y de la importancia de que esas historias tengan un lugar en la literatura.+ Descargá el programa
Etiquetas:
discriminación por elección sexual,
lesbofobia,
otras historias
sábado, 5 de septiembre de 2009
"Te molesta mi amor"
Gabriela Mistral y Doris Dana juntas.
Cómo no hablar de un amor que guardó 50 años su silencio, cómo no ponerle voz a un amor que no pudo ser nombrado, cómo no intentar decir algunas de las palabras que no pudieron decirse en voz alta. Aunque por ahora sólo sean fragmentos, aunque sólo sean retazos de cartas, queremos que escuches con nosotras lo que Doris Dana y Gabriela Mistral se escribían, hace 50 años, y que te imagines el resto…“Niña Errante”, es el título de un libro publicado en Chile hace pocos días, en el que por fin sale de la oscuridad del clóset la correspondencia intercambiada por Gabriela Mistral, la gran poetisa chilena, única mujer latinoamericana que recibió el premio Nóbel de literatura, y Doris Dana, su amada compañera de años. Palabras apasionadas, mantenidas en secreto por más de 50 años.
Lo que no se quería escuchar, estaba allí gritando a voces. Ya en el año 2007 Patricia Verdugo, periodista, investigadora y escritora chilena comentaba que Gabriela y Doris se conocieron en 1946, cuando Doris colaboraba en la edición de un libro sobre Thomas Mann, que incluía un texto escrito por Gabriela. Comenzaron a escribirse, y dos años después se fueron a vivir juntas. Cuando celebraron el séptimo aniversario como pareja, la poetisa le comentó a su amada, en una conversación de la que se conserva una cinta grabada: “hay que cuidar esto, Doris, es una cosa delicada el amor”.
Decir en círculos privados – o no tanto - que la gran Premio Nóbel era lesbiana, hasta ahora, era un escándalo que generaba rechazo, o silencio. O argumentos que insistían en la falta de pruebas. No faltaba, por supuesto, quien dijera que ése no era un dato relevante para analizar su obra. La lesbofobia aparecía por doquier. En el año 2002, la académica portorriqueña Licia Fiol-Matta escribió un liibro titulado: “Una madre homosexual para la nación: el Estado y Gabriela Mistral”, que fue celosamente escondido bajo la alfombra. Y cuando se planteó hacer una película que nombrara este amor de Gabriela Mistral y Doris Dana (“La pasajera”, dirigida por Casas y Labarca), hubo “hilos invisibles” que se movieron en México y Chile para impedir el proyecto.
Emma de Ramón, doctora en historia, mujer que ama a una mujer, tuvo a su cargo una exposición de objetos personales de Gabriela Mistral, nos contó sobre esas cartas, el silencio y impacto que esto causó y causa en la sociedad chilena y en la sociedad toda.
Antes de seguir, es clave aclarar que Doris Dana era norteamericana, y no hablaba ni escribía "correctamente" el castellano. El uso del masculino en pronombres, adjetivos, obedece posiblemente a esta circunstancia. El empleo del masculino "tuyo", por parte de Gabriela Mistral (muchas de sus cartas están firmadas "Tuyo, Mistral") ha sido atribuido a su asunción de un supuesto "rol masculino" en la pareja. Nos animamos a proponer otra mirada sobre esto, y preguntarnos si no se trataría de una broma compartida, en la que la poetisa se permitía retomar las palabras de Doris y jugar con ellas, haciéndolas propias.
Las cartas
Mi amor:
Cuando veo el color de verde de la primavera, pienso «esto es especial, es sacrado para mí, esto color, porque quizás en esto momento mi amor ve el mismo color -y quizás ella siente las mismas emociones inexplicables, inefables y misteriosas- en esto momento.
Yo veo una flor, y recuerdo de unas flores que tú me has dado, sin palabras, en nuestro coche, en San Juan de Cocomatepec. Y súbitamente, con esto recuerdo, toda [...] es una flor, ofrecido, dado por tu mano. Veo el cielo, recuerdo millones de cielos sobre la cabeza más querida en el mundo. Y pienso «este mismo cielo toca a la cabeza de mi querida», y yo mando a ti un beso, un toque tierno y pasionado por los nubes que pasan, que tal vez van a verte pronto en [...]. Y tengo celos de estos nubes que pueden verte más pronto que yo. Y el viento -el viento me abraza- y yo ruego al viento «abraza a ella para mí, haga que ella que es mi abrazo, tierno, y pasionado».
Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, pueden abrazarte y besarte para mí.
Doris Dana
24 de noviembre de 1949
Doris Mía:
A mi edad, se sabe una cosa que los jóvenes parecen ignorar: que es preciso vivir la dicha hasta que ella se va o se agota; que es estúpido abandonarla por lo que sea: negocios, cortesías familiares, turismo, etc. Que lo divino no se ha de romper, quebrar, postergar. Porque todo daña al amor, excepto él mismo. Todo es duro agrio e insípido, tonto y robado menos Él mismo. Todo es basura, desperdicio, chatez, vulgaridad, plebe, menos Él mismo.
Ojalá si eso divino dura en ti, tú te aprendas esto. Es lo único que te falta entender. Tú entiendes de este mundo casi todo, Doris Mía, «fenomenito» en el «espíritu de sutileza».
Procuro cuidarme para ti. Yo no tengo razón de vivir. Cuando llegaste, yo no tenía nada, parecía desnuda, y saqueada, paupérrima, anodina como las materias más plebeyas. La pobreza pura y el tedio y una viva repugnancia de vivir. Todo lo has mudado tú y espero que lo hayas visto. [...]
Un abrazo tierno, Gabriela
1954
Doris querida:
[...] La única ambición que yo tengo hoy es la de tener una casa donde no me hiele. Pedir la calefacción, no anda porque yo sé que los patrones quieren ahorrarse eso. Procura tú, comprar un calentador para este cuarto nuestro. O llévame a lugar tibio. Yo no lo veo. ¿Florida? ¿Y qué hago allá solita y entregada sólo a mi niñito-fantasma y a algunas feministas? Dime lo que debo hacer; pero dímelo sin cólera. Y dime a la vez si, muerta yo, te serviría de algo esa casa de Florida, pequeña pero bonita... La compraríamos a nombre de las dos, naturalmente. Podríamos ensayar de ver Florida. Aunque me pone miedo aquello de los ciclones. ¿No es mejor, dear, Nueva Orleans para el frío?
Pero si tú no quieres dejar tu casa, cómprame, repito, un calentador y quedamos aquí. Sé franca. Nunca lo eres con tu pobre indita. ¿Por qué?, ¿por qué? Dímelo, por favor. [...]
Tu Gabriela tuya
Gabriela
21 de Abril de 1949
Preciosa,
Vida mía, no sé qué debo decir sobre tus preguntas respecto a dónde podemos ir. Sobre todo quiero tu felicidad! No sé si de veras, tú podrías ser feliz en los Estados Unidos. Si tú regresas a Santa Bárbara o a otro lugar en EE.UU. tú vas a ser más feliz que antes -porque tú eres libre ahora de la maldad, la brujería venenosa de Coni [Saleva]- y tú tienes a mí. Yo tengo muchas faltas, chiquita, muchas faltas. Yo no soy nada. Soy un ser muy pobre para ti, pero, al pesar de esto, no tengo maldad, y, tal vez, tú puedes vivir conmigo una vida más alegre, y más segura (con más confianza).
Te quiero -linda- y todas mis esperanzas viven en ti. ¡Cuídate para mí! ¡Come! ¡Duerme!
Yo veo a retratos tuyos -yo leo otra vez tus cartas- y, para mí, todo el aire de Nueva York es lleno, lleno, lleno, de ti. Tú estás en mi sangre. No hay nada que pueda hacer sin ti, porque tú vivas conmigo. Y a cado rato yo pienso del edificio tan cerca, en lo cual he visto a tus ojos por primera vez, hace tres años. Nunca en mi vida puedo olvidar la conferencia famosa de Barnard. Nunca he olvidado esto.
Duerme, duerme bien -te quiero- tú eres mi esperanza. Mañana voy a leer otra vez tus cartas, y voy a contestar las cosas que no he contestado hoy. Cuídate, para nosotros.
Tu «amor mío», tu hijita que siempre te quiere, ¡¡para siempre!!
[Doris]
Escuchá el programa Nº 25 de Sin-Closet
Descargá el programa
http://rapidshare.com/files/276162507/050909.mp3
Homofóbicos, lesbofóbicos, misóginos, bifóbicos y transfóbicos ABSTERNERSE de comentar!!
Las cartas
Yo sé bien que nadie, ninguna persona en este mundo, puede
Saber qué cosa es nuestra vida (excepto) nosotros mismos.
La bella vida nuestra es tan imperceptible, tan delicada, por llena
de imponderables, que casi no es posible verlas. Es posible solamente
vivirla, gracias a Dios.
Yo vivo en una especie de sueño, acordándome de todas las gracias
que me has hecho.
Y lo que vivo es una vida nueva, una vida que siempre yo he
buscado y nunca hallé. Es una cosa ella sacra y concentrada.
La vida sin ti es una cosa sin sangre, sin razón alguna. Tú eres
“mi casa”, mi hogar, tú misma. En ti mi centro.
( y el sólo quererte me purifica). Ella es el abandono, la confianza
Completa.
Yo sé que tú eres fiel como una piedra.
Mi memoria es ahora un mundo, se vuelve un Universo vasto y
completo. Y a la vez, incompleto, porque ha crecido tanto aunque
parecería que no pudiese crecer más.
Ay, amor grave y tan dulce, tan sin peso a la vez. ¡Alegría mía!
21 de Abril de 1949
Saber qué cosa es nuestra vida (excepto) nosotros mismos.
La bella vida nuestra es tan imperceptible, tan delicada, por llena
de imponderables, que casi no es posible verlas. Es posible solamente
vivirla, gracias a Dios.
Yo vivo en una especie de sueño, acordándome de todas las gracias
que me has hecho.
Y lo que vivo es una vida nueva, una vida que siempre yo he
buscado y nunca hallé. Es una cosa ella sacra y concentrada.
La vida sin ti es una cosa sin sangre, sin razón alguna. Tú eres
“mi casa”, mi hogar, tú misma. En ti mi centro.
( y el sólo quererte me purifica). Ella es el abandono, la confianza
Completa.
Yo sé que tú eres fiel como una piedra.
Mi memoria es ahora un mundo, se vuelve un Universo vasto y
completo. Y a la vez, incompleto, porque ha crecido tanto aunque
parecería que no pudiese crecer más.
Ay, amor grave y tan dulce, tan sin peso a la vez. ¡Alegría mía!
21 de Abril de 1949
Mi amor:
Cuando veo el color de verde de la primavera, pienso «esto es especial, es sacrado para mí, esto color, porque quizás en esto momento mi amor ve el mismo color -y quizás ella siente las mismas emociones inexplicables, inefables y misteriosas- en esto momento.
Yo veo una flor, y recuerdo de unas flores que tú me has dado, sin palabras, en nuestro coche, en San Juan de Cocomatepec. Y súbitamente, con esto recuerdo, toda [...] es una flor, ofrecido, dado por tu mano. Veo el cielo, recuerdo millones de cielos sobre la cabeza más querida en el mundo. Y pienso «este mismo cielo toca a la cabeza de mi querida», y yo mando a ti un beso, un toque tierno y pasionado por los nubes que pasan, que tal vez van a verte pronto en [...]. Y tengo celos de estos nubes que pueden verte más pronto que yo. Y el viento -el viento me abraza- y yo ruego al viento «abraza a ella para mí, haga que ella que es mi abrazo, tierno, y pasionado».
Yo me pongo en el viento y en la lluvia tierna, para que estos, viento y lluvia, pueden abrazarte y besarte para mí.
Doris Dana
24 de noviembre de 1949
Doris Mía:
A mi edad, se sabe una cosa que los jóvenes parecen ignorar: que es preciso vivir la dicha hasta que ella se va o se agota; que es estúpido abandonarla por lo que sea: negocios, cortesías familiares, turismo, etc. Que lo divino no se ha de romper, quebrar, postergar. Porque todo daña al amor, excepto él mismo. Todo es duro agrio e insípido, tonto y robado menos Él mismo. Todo es basura, desperdicio, chatez, vulgaridad, plebe, menos Él mismo.
Ojalá si eso divino dura en ti, tú te aprendas esto. Es lo único que te falta entender. Tú entiendes de este mundo casi todo, Doris Mía, «fenomenito» en el «espíritu de sutileza».
Procuro cuidarme para ti. Yo no tengo razón de vivir. Cuando llegaste, yo no tenía nada, parecía desnuda, y saqueada, paupérrima, anodina como las materias más plebeyas. La pobreza pura y el tedio y una viva repugnancia de vivir. Todo lo has mudado tú y espero que lo hayas visto. [...]
Un abrazo tierno, Gabriela
1954
Doris querida:
[...] La única ambición que yo tengo hoy es la de tener una casa donde no me hiele. Pedir la calefacción, no anda porque yo sé que los patrones quieren ahorrarse eso. Procura tú, comprar un calentador para este cuarto nuestro. O llévame a lugar tibio. Yo no lo veo. ¿Florida? ¿Y qué hago allá solita y entregada sólo a mi niñito-fantasma y a algunas feministas? Dime lo que debo hacer; pero dímelo sin cólera. Y dime a la vez si, muerta yo, te serviría de algo esa casa de Florida, pequeña pero bonita... La compraríamos a nombre de las dos, naturalmente. Podríamos ensayar de ver Florida. Aunque me pone miedo aquello de los ciclones. ¿No es mejor, dear, Nueva Orleans para el frío?
Pero si tú no quieres dejar tu casa, cómprame, repito, un calentador y quedamos aquí. Sé franca. Nunca lo eres con tu pobre indita. ¿Por qué?, ¿por qué? Dímelo, por favor. [...]
Tu Gabriela tuya
Gabriela
21 de Abril de 1949
Preciosa,
Vida mía, no sé qué debo decir sobre tus preguntas respecto a dónde podemos ir. Sobre todo quiero tu felicidad! No sé si de veras, tú podrías ser feliz en los Estados Unidos. Si tú regresas a Santa Bárbara o a otro lugar en EE.UU. tú vas a ser más feliz que antes -porque tú eres libre ahora de la maldad, la brujería venenosa de Coni [Saleva]- y tú tienes a mí. Yo tengo muchas faltas, chiquita, muchas faltas. Yo no soy nada. Soy un ser muy pobre para ti, pero, al pesar de esto, no tengo maldad, y, tal vez, tú puedes vivir conmigo una vida más alegre, y más segura (con más confianza).
Te quiero -linda- y todas mis esperanzas viven en ti. ¡Cuídate para mí! ¡Come! ¡Duerme!
Yo veo a retratos tuyos -yo leo otra vez tus cartas- y, para mí, todo el aire de Nueva York es lleno, lleno, lleno, de ti. Tú estás en mi sangre. No hay nada que pueda hacer sin ti, porque tú vivas conmigo. Y a cado rato yo pienso del edificio tan cerca, en lo cual he visto a tus ojos por primera vez, hace tres años. Nunca en mi vida puedo olvidar la conferencia famosa de Barnard. Nunca he olvidado esto.
Duerme, duerme bien -te quiero- tú eres mi esperanza. Mañana voy a leer otra vez tus cartas, y voy a contestar las cosas que no he contestado hoy. Cuídate, para nosotros.
Tu «amor mío», tu hijita que siempre te quiere, ¡¡para siempre!!
[Doris]
Ahora vos, contanos tu historia!! Mandanos un mail a sincloset09@gmail.com
Escuchá el programa Nº 25 de Sin-Closet
Descargá el programa
http://rapidshare.com/files/276162507/050909.mp3
Homofóbicos, lesbofóbicos, misóginos, bifóbicos y transfóbicos ABSTERNERSE de comentar!!
Etiquetas:
Gabriela Mistral,
otras historias
sábado, 8 de agosto de 2009
Otras historias, imágenes, sonidos
Lo primero que se ven son cuerpos: cuerpos charolados por el revoleo de una mirada que los unta; cuerpos como películas de tul donde se inscribe la corrida temblorosa de un guiño; la hiedra viboresca de cuerpos enredados (drapeado en erección) al poste de una esquina; cuerpos fijos los unos, en su dureza marmoleante donde se tensa, preámbulo de jaba, jadeo en jade, la cuerda certera de una flecha; cuerpos erráticos los otros, festoneando el charol aceitoso con rieles en almíbar caricias arañescas que se yerguen al borde de la vereda pisoteada.
Cuerpos que del acecho del deseo pasan, después, al rigor mortis. En enjambre de sábanas deshechas las ruinas truculentas de la fiesta, de lo festivo en devenir funesto: cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos, lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas de botas en las nalgas.
Transformación, entonces, de un estado de cuerpos. ¿Cómo se pasa de una orilla a la otra? ¿Cómo puede el deseo desafiar (y acaso provocar) la muerte? "Homosexual asesinado en Quilmes". De vez en cuando, noticias de la muerte violenta de las locas ganan, con macabro regodeo, pringan de lama o bleque los titulares sensacionalistas, compitiendo en fervor, en columna cercana, con las cifras de las bajas del Sida. Ambas muertes se tiñen, al fin, de una tonalidad común. Lo que las impregna parece ser cierto eco de sacrificio, de ritual expiratorio. La matanza de un puto se beneficiaría, secreto regocijo, de una ironía refranera: "el que roba a un ladrón..."
Por todo esto que tan bien describen las palabras de Néstor Perlóngher que escuchabas recién, de “Matan a un marica”, y que se reactualiza una y otra vez, cuando pensábamos este programa nos preguntábamos si no podríamos dedicarlo a tanta mierda. A tanta mierda, tantos hechos de violencia, de homofobia, lesbofobia, transfobia de los que tuvimos noticias en los úlitmos días. Por eso, junto con Osvaldo Bazán, se lo dedicamos a “los prejuiciosos, los crueles y los necios”, que nos hicieron buscar respuestas.
La música, la poesía, la literatura en general, el cine, forman parte de nuestras vidas, nos hablan de quiénes somos, de cuáles son nuestros prejuicios, de nuestras formas de amar, de luchar, de sufrir, y de gozar. Nos devuelven imágenes, sonidos, palabras, son las herramientas disponibles para ir construyendo nuestras formas de pensarnos, de imaginarnos, de soñarnos. Muchas veces hemos hablado de aquellas imágenes que nos devuelve el poder hegemónico ¿Cuáles son las imágenes disponibles, los sonidos posibles, las escrituras que nos cuentan de amores y desencuentros de personas que aman otros amores, que sus cuerpos interpelan , desafían la pobre posibilidad de sólo dos? Así las imágenes disponibles, los sonidos que nos devuelven tienen que ver con generar risa, o darnos miedo, o provocar pena.
Todo ese mundo de representaciones que circula en la sociedad nos deveuelve imágenes palabras incapaces de nombrarnos, dice en su libro Adrián Melo “cuando eres gay y nunca jamás ves eso reflejado en la pantalla empiezas a sentir que algo anda realmente mal”. Y si a eso le agregamos que lo que hay disponible siempre termina en forma trágica, nunca un final sin castigo o cuando se nos devuelve imágenes monstruosas o de vampiros/as sedientas de sangre, nos volvemos completamente invisibles en esto que somos o que estamos siendo.
A lo largo de nuestras historias, de la tuya de la nuestra, seguramente habras recurrido a imágenes sonidos, aunque sea prestadas, para identificarte, como gay/lesbiana/trans/bi, que se dice de nosotras, nosotros, nosotres. Por eso hoy te proponemos empezar a recorrer un camino que construyamos juntos, juntas, juntes, y que rompa con las imágenes , los sonidos, las palabras, que el poder hegemónico, patriarcal, hétero.. y capitalista quiere que tengamos a mano. Aquí van otras…
Vamos a mezclar sonidos, músicas e historias diversas…en tiempos y lugares diversos, que reflejan historias diversas.

Piotr Iilch Tchaikovsky. Hablar de él, es abordar uno de los temas tabúes que todos conocen y que todos callan sobre los hombres y las mujeres de la historia del arte. Nació en 1840. El segundo de cinco hermanos. Cuenta la historia oficial que a los seis años, el pequeño hablaba perfecta y fluidamente el francés y el alemán, que su institutriz suiza Fanny estaba encantada con este niño sensible que cada vez que era regañado quedaba muy afectado, lo cual llevó a la institutriz a darle el apelativo de “criatura de porcelana”.
Continúa la historia diciendo que a los 10 años tuvo su primera novia, que a los 14 le declaró su amor a la que iba a ser su segunda novia hasta cumplir los 18 años, y que a lo largo de su vida, Tchaikovsky mantendría relaciones platónicas con dos mujeres mayores que él. Su madre murió en 1854 a causa del cólera, lo que siginificó para él un terrible golpe. Esta muerte y el calificativo de neurótica para su madre y para él fueron los argumentos, posteriores a su muerte, que intentaban explicar la “extraña” personalidad del músico eludiendo la verdad de su sexualidad (de paso se alude al carácter neurótico, misógino tiro por elevación hacia las mujeres).
Se casó con Antonina Miliukova, que había sido su alumna. Ella le escribía y él no le contestaba pero cuando ella amenazó con matarse si seguía sin responderle, decidió visitarla. Le pareció "agradable, con una mediana educación", y decidió casarse para satisfacer al padre que lo presionaba, y para acallar todo rumor sobre su homosexualidad y así cumplir con su destino. Siempre consideró a sus preferencias sexuales como un vicio, una tara trágica, vergonzosa, inconfesable e irregular. Se casaron pero no fue como en los cuentos, no fueron felices. Piotr fracasó en su intento de cuidar las formas, nunca pudo sentir deseo por Antonina, y luego de dos meses, se separaron y él se fue a Suiza.
Amores ocultos, amores en los armarios del siglo xix. Y como fue un tabú su sexualidad también lo fue su muerte y sus biógrafos se debaten en si murió tomando agua con cólera, muerte que lo hacía mas romántico puesto que moriría como su madre o si tomo arsénico. Uno de los mayores compositores rusos, que amaba hombres, que no pudo decirlo ni decírselo a si mismo, que vivía atormentado, otras historias de amor y sonidos para apropiarse.

Y hay muchas más historias, diferentes y al mismo tiempo tan semejantes. Otras como la de Cássia Eller, brasilera, que construyó a fuerza de estilo y talento una leyenda que adquirió una dimensión impensada después de su muerte. Vivió sus últimos años junto a su compañera, María Eugênia Vieira Martins, quien al morir Cássia pidió la custodia de Francisco, el hijo de la cantante. Su reclamo revolucionó a la sociedad brasileña y sentó un precedente sobre la legalización de las parejas gays y lesbianas y sus familias.
Durante el breve tiempo que transcurrió su carrera, Cássia alimentó sin siquiera pensarlo su insólita leyenda que incluía no sólo asumir públicamente su condición de lesbiana, y la práctica de una libertad absoluta dentro y fuera de cada show. Su música era bastante ecléctica, interpretaba canciones, escribía otras, yendo de obras clásicas “El tiempo no para”, de Cazuza, o el sonido metalero de Nando Reys con latigante estribillo: “Sólo pido de Dios un poco de malandraje... pues soy poeta y no aprendí a amar”.
El 2 de enero de 2002, Cássia muere, y su muerte fue calificada de dudosa. María Eugênia, reclamó entonces la custodia de Francisco, pero el abuelo del niño, padre de Cassia, se oponía a que la tenencia quedara en manos de María Eugenia y por lo tanto se inició un largo proceso judicial que finalmente María Eugenia ganó: Francisco, hasta la fecha, continúa a su lado. “Luego de morir Cássia, en ningún momento pude pensar siquiera en la posibilidad de quedarme sin mi hijo”, es lo que decía María Eugenia en ese momento, según relata en un reporaje realizado por Alejandra Sardá para el libro "Madres lesbianas", editado por la escritora Sara Espinosa Islas, que describe el caso.
Si alguien le hubiera pedido su propio autorretrato, Cássia respondería con la frase incrustada como joya de último disco: “Soy fiera-soy bicho–soy ángel-soy mujer-soy mi madre-mi hija-mi hermana-mi amante. Pero soy mía-sólo mía y no de quien quisiera. Soy dios, soy tu diosa. Oh, mi amada. Oh, mi amor”
Escuchá el programa Nº21 d eSin-Clóset
Descaragá el programa
http://rapidshare.com/files/265634922/080809.mp3
Homofóbicos, lesbofóbicos, misóginos, bifóbicos y transfóbicos ABSTERNERSE de comentar!!
Cuerpos que del acecho del deseo pasan, después, al rigor mortis. En enjambre de sábanas deshechas las ruinas truculentas de la fiesta, de lo festivo en devenir funesto: cogotes donde las huellas de los dedos se han demasiado fuertemente impreso, torsos descoyuntados a bastonazos, lamparones azules en la cuenca del ojo, labios partidos a que una toalla hace de glotis, agujeros de balas, barrosas marcas de botas en las nalgas.
Transformación, entonces, de un estado de cuerpos. ¿Cómo se pasa de una orilla a la otra? ¿Cómo puede el deseo desafiar (y acaso provocar) la muerte? "Homosexual asesinado en Quilmes". De vez en cuando, noticias de la muerte violenta de las locas ganan, con macabro regodeo, pringan de lama o bleque los titulares sensacionalistas, compitiendo en fervor, en columna cercana, con las cifras de las bajas del Sida. Ambas muertes se tiñen, al fin, de una tonalidad común. Lo que las impregna parece ser cierto eco de sacrificio, de ritual expiratorio. La matanza de un puto se beneficiaría, secreto regocijo, de una ironía refranera: "el que roba a un ladrón..."
Por todo esto que tan bien describen las palabras de Néstor Perlóngher que escuchabas recién, de “Matan a un marica”, y que se reactualiza una y otra vez, cuando pensábamos este programa nos preguntábamos si no podríamos dedicarlo a tanta mierda. A tanta mierda, tantos hechos de violencia, de homofobia, lesbofobia, transfobia de los que tuvimos noticias en los úlitmos días. Por eso, junto con Osvaldo Bazán, se lo dedicamos a “los prejuiciosos, los crueles y los necios”, que nos hicieron buscar respuestas.
La música, la poesía, la literatura en general, el cine, forman parte de nuestras vidas, nos hablan de quiénes somos, de cuáles son nuestros prejuicios, de nuestras formas de amar, de luchar, de sufrir, y de gozar. Nos devuelven imágenes, sonidos, palabras, son las herramientas disponibles para ir construyendo nuestras formas de pensarnos, de imaginarnos, de soñarnos. Muchas veces hemos hablado de aquellas imágenes que nos devuelve el poder hegemónico ¿Cuáles son las imágenes disponibles, los sonidos posibles, las escrituras que nos cuentan de amores y desencuentros de personas que aman otros amores, que sus cuerpos interpelan , desafían la pobre posibilidad de sólo dos? Así las imágenes disponibles, los sonidos que nos devuelven tienen que ver con generar risa, o darnos miedo, o provocar pena.
Todo ese mundo de representaciones que circula en la sociedad nos deveuelve imágenes palabras incapaces de nombrarnos, dice en su libro Adrián Melo “cuando eres gay y nunca jamás ves eso reflejado en la pantalla empiezas a sentir que algo anda realmente mal”. Y si a eso le agregamos que lo que hay disponible siempre termina en forma trágica, nunca un final sin castigo o cuando se nos devuelve imágenes monstruosas o de vampiros/as sedientas de sangre, nos volvemos completamente invisibles en esto que somos o que estamos siendo.
A lo largo de nuestras historias, de la tuya de la nuestra, seguramente habras recurrido a imágenes sonidos, aunque sea prestadas, para identificarte, como gay/lesbiana/trans/bi, que se dice de nosotras, nosotros, nosotres. Por eso hoy te proponemos empezar a recorrer un camino que construyamos juntos, juntas, juntes, y que rompa con las imágenes , los sonidos, las palabras, que el poder hegemónico, patriarcal, hétero.. y capitalista quiere que tengamos a mano. Aquí van otras…
Vamos a mezclar sonidos, músicas e historias diversas…en tiempos y lugares diversos, que reflejan historias diversas.

Piotr Iilch Tchaikovsky. Hablar de él, es abordar uno de los temas tabúes que todos conocen y que todos callan sobre los hombres y las mujeres de la historia del arte. Nació en 1840. El segundo de cinco hermanos. Cuenta la historia oficial que a los seis años, el pequeño hablaba perfecta y fluidamente el francés y el alemán, que su institutriz suiza Fanny estaba encantada con este niño sensible que cada vez que era regañado quedaba muy afectado, lo cual llevó a la institutriz a darle el apelativo de “criatura de porcelana”.
Continúa la historia diciendo que a los 10 años tuvo su primera novia, que a los 14 le declaró su amor a la que iba a ser su segunda novia hasta cumplir los 18 años, y que a lo largo de su vida, Tchaikovsky mantendría relaciones platónicas con dos mujeres mayores que él. Su madre murió en 1854 a causa del cólera, lo que siginificó para él un terrible golpe. Esta muerte y el calificativo de neurótica para su madre y para él fueron los argumentos, posteriores a su muerte, que intentaban explicar la “extraña” personalidad del músico eludiendo la verdad de su sexualidad (de paso se alude al carácter neurótico, misógino tiro por elevación hacia las mujeres).
Se casó con Antonina Miliukova, que había sido su alumna. Ella le escribía y él no le contestaba pero cuando ella amenazó con matarse si seguía sin responderle, decidió visitarla. Le pareció "agradable, con una mediana educación", y decidió casarse para satisfacer al padre que lo presionaba, y para acallar todo rumor sobre su homosexualidad y así cumplir con su destino. Siempre consideró a sus preferencias sexuales como un vicio, una tara trágica, vergonzosa, inconfesable e irregular. Se casaron pero no fue como en los cuentos, no fueron felices. Piotr fracasó en su intento de cuidar las formas, nunca pudo sentir deseo por Antonina, y luego de dos meses, se separaron y él se fue a Suiza.
Amores ocultos, amores en los armarios del siglo xix. Y como fue un tabú su sexualidad también lo fue su muerte y sus biógrafos se debaten en si murió tomando agua con cólera, muerte que lo hacía mas romántico puesto que moriría como su madre o si tomo arsénico. Uno de los mayores compositores rusos, que amaba hombres, que no pudo decirlo ni decírselo a si mismo, que vivía atormentado, otras historias de amor y sonidos para apropiarse.

Y hay muchas más historias, diferentes y al mismo tiempo tan semejantes. Otras como la de Cássia Eller, brasilera, que construyó a fuerza de estilo y talento una leyenda que adquirió una dimensión impensada después de su muerte. Vivió sus últimos años junto a su compañera, María Eugênia Vieira Martins, quien al morir Cássia pidió la custodia de Francisco, el hijo de la cantante. Su reclamo revolucionó a la sociedad brasileña y sentó un precedente sobre la legalización de las parejas gays y lesbianas y sus familias.
Durante el breve tiempo que transcurrió su carrera, Cássia alimentó sin siquiera pensarlo su insólita leyenda que incluía no sólo asumir públicamente su condición de lesbiana, y la práctica de una libertad absoluta dentro y fuera de cada show. Su música era bastante ecléctica, interpretaba canciones, escribía otras, yendo de obras clásicas “El tiempo no para”, de Cazuza, o el sonido metalero de Nando Reys con latigante estribillo: “Sólo pido de Dios un poco de malandraje... pues soy poeta y no aprendí a amar”.
El 2 de enero de 2002, Cássia muere, y su muerte fue calificada de dudosa. María Eugênia, reclamó entonces la custodia de Francisco, pero el abuelo del niño, padre de Cassia, se oponía a que la tenencia quedara en manos de María Eugenia y por lo tanto se inició un largo proceso judicial que finalmente María Eugenia ganó: Francisco, hasta la fecha, continúa a su lado. “Luego de morir Cássia, en ningún momento pude pensar siquiera en la posibilidad de quedarme sin mi hijo”, es lo que decía María Eugenia en ese momento, según relata en un reporaje realizado por Alejandra Sardá para el libro "Madres lesbianas", editado por la escritora Sara Espinosa Islas, que describe el caso.
Si alguien le hubiera pedido su propio autorretrato, Cássia respondería con la frase incrustada como joya de último disco: “Soy fiera-soy bicho–soy ángel-soy mujer-soy mi madre-mi hija-mi hermana-mi amante. Pero soy mía-sólo mía y no de quien quisiera. Soy dios, soy tu diosa. Oh, mi amada. Oh, mi amor”
Escuchá el programa Nº21 d eSin-Clóset
Descaragá el programa
http://rapidshare.com/files/265634922/080809.mp3
Homofóbicos, lesbofóbicos, misóginos, bifóbicos y transfóbicos ABSTERNERSE de comentar!!
Etiquetas:
identidad,
música,
Néstor Perlongher,
otras historias
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

